
La anticipación es una virtud de la que carecen muchos políticos modernos. Por ejemplo para anticiparse en dos años a los efectos devastadores de la crisis económica que comenzó a finales de 2007.
Sin embargo, un amigo de este blog nos llama la atención sobre la vigencia que hoy día tienen algunos de los discursos del abogado, orador y filósofo latino Marco Tulio Cicerón que, a juzgar por el siguiente texto, se diría que fue capaz de adelantarse en más de dos milenios a la situación actual:
"El presupuesto del Estado debe estar equilibrado; las arcas públicas, rellenarse; las deudas públicas han de reducirse; la arrogancia de las autoridades debe ser mermada y controlada; [...] para impedir la quiebra de Roma. Los ciudadanos deben volver a trabajar en vez de vivir de cuenta del gobierno".
Marco Tulio Cicerón. Cónsul de Roma. Año 64 A.C.