
Llevo algunos meses sin subir post alguno en este blog porque la proxima convocatoria de las elecciones municipales, como podéis imaginar, mantiene mi atención en otros menesteres.
Pero me he encontrado con una historia de superación capaz de despertar sonrisas de felicidad, porque demuestra la fuerza que tienen algunas personas para levantarse enmedio de las dificultades más grandes, superarlas, vencerlas y afrontar la vida con alegría.
Es la historia de mi amigo Diego López Sisniega que la cuenta, en primera persona, la edición digital de Diario de Sevilla, firmada por Francisco Correal. A mi me ha gustado tanto que reproduzco un fragmento en este post, porque se lo merece.
Un abrazo, Diego.
"NACÍ CON PARÁLISIS CEREBRAL PERO MIS PADRES NUNCA ME ESCONDIERON"
Volvió al país de su abuela con las inquietudes políticas de su abuelo. Este salvadoreño afincado en Tomares destila optimismo y es un agitador contra las barreras del lenguaje.
SEVILLA es en la familia de Diego López (San Salvador, 1984) la síntesis de la rama salvadoreña y paterna de sus abuelos Efraín y Coralia y la rama española y materna de su abuela Esther, vallisoletana de Medina de Rioseco, de la que se enamoró su abuelo Raimundo, que se vino de El Salvador para estudiar Ciencias Políticas.
-¿Por qué deciden regresar?-Nos venimos el año 2002. Mi madre tenía la nacionalidad española, se acercaba la Universidad y queríamos estudiar en Europa.
-¿Por qué Sevilla?-El clima es bastante similar al de El Salvador. Fue decisión familiar.
-¿Quería estudiar Derecho?-Quería hacer Comunicación. En San Salvador, de los 11 a los 17 años, hice radio. Un programa para niños, El Club de los Peques. Al final elegí Derecho. Las dos primeras pruebas de la Selectividad las suspendí. Imagino que por la diferencia de nivel en lengua y literatura. La tercera la aprobé y me fui a Pamplona.
-¿Le sirvió el título?-Terminé la carrera y como el tema del empleo está como está, me planteé hacer un máster de Ciencias Políticas en Madrid. La Facultad no estaba adaptada para personas con discapacidad. Decidí quedarme en Sevilla trabajando en la empresa familiar que montó mi padre, dedicada a la asistencia domiciliaria.
-¿Su limitación es congénita o adquirida?-Nací prematuro en la Ginecológica de San Salvador, a las 28 semanas de gestación. Tengo una parálisis cerebral. Mis padres me han tratado como uno más, y cuando digo uno más digo castigos y premios, todo igual, y nunca me escondieron. Eso me ayudó a mí también a sentirme normal. Igual que hay gente que tiene gafas, yo tengo muletas. Lo importante en esta vida es ser feliz.
-Es una lección para muchos...
-Hay madres de chicos en una situación familiar y siempre les digo lo importante que puede ser un consejo, una sonrisa, un abrazo.
-¿Le beneficia vivir en el siglo de la Movilidad?
-Se habla mucho de eso, pero se podría hacer mucho más. Hay que ponerse en la piel de la gente que precisa de menos barreras arquitectónicas. Hay semáforos que permanecen en verde trece segundos. Una persona que no tenga un impedimento físico corre. Yo soy un afortunado porque tengo muletas, pero a una persona en silla de ruedas no le da tiempo.
-Pertenece al equipo de colaboradores de Zoido. ¿Cómo lo conoció?
-Un día, hace tres años. Me incorporé a su banco de colaboradores. Conozco a Arenas y Rajoy y a Aznar lo he saludado.
[...]
-"Republicana" y "nacionalista" son dos palabras que gozan de poco prestigio en la derecha española.
-El PP es un partido de centro, aunque hay gente que dice que es de derechas.
-¿Su discapacidad determinó sus inquietudes políticas?-No tiene nada que ver. No me gusta esa palabra. Yo le llamo gente con capacidades diferentes, que suena mejor y no es que suene mejor, es la realidad. Tenemos otras capacidades.





Qué Grande Diego!!
ResponderSuprimirEmocionante.
ResponderSuprimirMe siento orgulloso de poder decir que yo también soy amigo de Diego. De hecho, animo a todo el mundo a conocerle porque es una persona de las que aportan, de la que se puede aprender muchísimo.
¡Ánimo Diego, eres un campeón admirable! Desde que te conocí en la parroquia de Santa Eufemia, me di cuenta enseguida que tenías una fuerza formidable y que era un gran ejemplo para los que te veíamos y te vemos cada domingo.
ResponderSuprimirGracias por las sonrisas que nos regalas, gracias de verdad y un fuerte abrazo.
Carmelo.
Conozco personalmente a Diego. La primera vez que tuve la oportunidad de charlar con él, fue a propósito de un asunto absolutamente banal.
ResponderSuprimirSe dice que los primeros minutos en las relaciones personales, son determinantes respecto a la impresión que causamos a las personas. Diego ya me cautivó entonces. A partir de ese día, mi admiración por él ha seguido creciendo.
Diego, eres el mejor. Un ejemplo de superación.
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